Receta infalible del filtro de felicidad en insípida oficina: caliéntese un café o cola-cao y disponga la reina de la bollería industrial por excelencia: un buen par de donuts (ciao remilgos y dietas), cierre la puerta de la oficina como si se cociera un importante informe de última hora, encienda los altavoces y deje que Josh Rouse haga el trabajo. Las deliciosas melodías y ese azucarado sabor harán que le den al hormigón y posiblemente, también al mortero.