Baudelaire
Hay que ser sublime sin interrupción dice Baudelaire, sublime sin interrupción pero, ¿cómo se consigue este informalidad orgiástica de perderse en el excelso placer hora tras hora, cuando todo tu tiempo lo absorbe un insulso teclado y la mañana se disuelve en cafés amargos de elegantes vasos de plástico? Entiendo que el poeta precisamente no esparce insípidos informes llenos de ingrata literatura (si se puede llamar literatura), si no que, seguramente deja su copa de vino junto a su última obra. Ni siquiera las esforzadas melodías de telefonía de espera rozan la aptitud para convertirme en un gran dandy de doce del mediodía. En resumen es complicado ser sublime en horario de oficina.

max dijo
joder, que bueno.
23 Abril 2007 | 09:32 AM